Tipos de diálisis

 

Desde el ámbito temporal, las diálisis pueden clasificarse en agudas y crónicas. Hay que notar aquí que el término "agudo" indica un desarrollo temporal relativamente rápido (en contraposición con el término "crónico") y no la gravedad de una enfermedad o proceso.

 

Diálisis aguda

 

Las diálisis aguda se indica comunmente ante la presencia de síndrome urémico, hiperpotasemia, acidosis o sobecarga de líquidos. Además, la diálisis se inicia normalmente de modo profiláctico, en pacientes con fracaso renal agudo, cuando el nivel de nitrógeno ureico plasmático alcanza el valor de 100 mg/dl o cuando el aclaramiento de creatinina desciende por debajo de los 7-10 ml/minuto/1.73m².

 

En ausencia de cualquiera de las manifestaciones típicas de la uremia y con niveles aceptables de potasio y bicarbonato plasmáticos, la diálisis aguda no debe necesariamente ser practicada cuando el nitrógeno ureico plasmático o el aclaramiento de creatinina sobrepasan dichos límites. Del mismo modo, la diálisis puede ser necesaria debido a la sobrecarga de líquidos o hiperpotasemia con un nivel ureico plasmático relativamente bajo o con aclaramiento de creatinina relativamente conservados.

 

Para la diálisis aguda se puede elegir entre la hemodiálisis, la diálisis peritoneal y las terapias lentas continuas.

 

 

Diálisis crónica

 

En la enfermedad renal crónica, la diálisis debería iniciarse cuando el aclaramiento de creatinina caiga por debajo de cierto límite (usualmente de 10 ml/minuto/1.73m²). Incluso aunque el nivel ureico plasmático pueda mantenerse en niveles aceptables gracias a una restricción proteica rigurosa, la institución temprana de la diálisis de mantenimiento es preferida actualmente a un prolongado período de manipulación dietética rigurosa.

 

En el contexto crónico, la elección debe realizarse entre la hemodiálisis  y la diálisis peritoneal.

 

Según los aspectos procedimentales, las diálisis pueden clasificarse en tres grupos:

 

Hemodiálisis

Diálisis Peritoneal

Procedimientos Lentos Continuos

 

 

Hemodiálisis

 

Haga click aquí para ver en detalles el esquema de la hemodiálisis (imagen cedida por el Bioing. Marcos Eduardo Sánchez Valdez)La hemodiálisis permite un cambio rápido en la composición de los solutos plasmáticos y una eliminación del exceso de agua corporal con mayor rapidez que la diálisis peritoneal y las terapias lentas continuas.

 

Dado que la hemodiálisis es intermitente, el requerimiento diario de la eliminación de líquidos e intercambio de solutos debe completarse en un corto período de tiempo. Una rápida corrección de un desequilibrio electrolítico puede predisponer a una arritmia cardíaca, mientras que la rápida eliminación de líquidos es a menudo mal tolerada por los pacientes. Por otra parte, en los pacientes hipercatabólicos y en los que precisan la rápida corrección de un desequilibrio electrolítico, la hemodiálisis sería la terapia de elección.

 

 

Diálisis Peritoneal

 

Esquema del método de diálisis peritonealEn la diálisis peritoneal se utiliza el revestimiento de la cavidad peritoneal, llamado "membrana peritoneal", para eliminar los desechos que se encuentran en la sangre. La cavidad peritoneal se llena con la solución de diálisis a través de un catéter. A través de varias horas, la solución arrastra los desechos provenientes de los vasos sanguíneos de la membrana peritoneal. Luego se drena el fluido y se lo reemplaza, empezando de nuevo el proceso.

 

La diálisis peritoneal, comparada con la hemodiálisis, tiene una eficiencia de aproximadamente 1/8 en cuanto a la variación de concentración de solutos sanguíneos y de 1/4 en cuanto a la eliminación de líquidos.

 

Sin embargo, la diálisis peritoneal aguda puede ser suministrada de modo continuo 24 horas al día, mientras que la hemodiálisis normalmente se prescribe durante un máximo de 4 horas diarias. De este modo, diariamente, la eficacia total de la hemodiálisis para producir cambios en los solutos y en el líquido corporal no es muy diferente de la conseguida con la diálisis peritoneal.

 

La naturaleza continua de la diálisis peritoneal permite que los cambios en los solutos sanguíneos y en el agua corporal se realicen de un modo gradual, lo que convierte a la diálisis peritoneal en el tratamiento de elección de los pacientes que se encuentran hemodinámicamente inestables.

 

La contraindicación principal de la diálisis peritoneal crónica es la existencia de un peritoneo inadecuado debida a la presencia de adherencias, fibrosis o tumores malignos. La causa principal de abandono de la diálisis peritoneal son los episodios de peritonitis, aunque también hay que tener en cuenta el cansancio del paciente. Algunos pacientes simplemente prefieren la hemodiálisis con tres períodos a la semana bien definidos, durante los cuales reciben su diálisis, quedando después libres de tratamiento.

 

 

Procedimientos Lentos Continuos

 

Los procedimientos lentos continuos ofrecen un cambio gradual de la composición de solutos plasmáticos y la eliminación de líquido de un modo similar al obtenido en la diálisis peritoneal.

 

Su ventaja principal es la mayor estabilidad hemodinámica. Su inconveniente principal es la necesidad de la implantación de un shunt arteriovenoso o la inserción y mantenimiento de catéteres en grandes vasos sanguíneos. Estos procedimientos requieren personal de enfermería dedicado e interesado para proporcionar una correcta monitorización del paciente.

 

 

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