Fisiología Neonatal

¿Por qué el recién nacido tiene facilidad para enfriarse?

 

Los seres vivos denominados homeotermos tienen la capacidad de mantener la temperatura corporal estable por medio de mecanismos que regulan las pérdidas y la producción de calor. En esto consiste la termorregulación. La estabilidad de la temperatura corporal es expresión de un equilibrio entre la producción y la pérdida de calor. El recién nacido a término (RNT), y especialmente el prematuro, tienen mayor facilidad para enfriarse que en etapas posteriores de la vida, esto es porque tienen mayores pérdidas de calor, menor capacidad de aumentar la producción de calor en ambientes fríos o una combinación de ambas cosas.

 

 

Las pérdidas de calor en el recién nacido

 

El neonato tiene mayores perdidas de calor que en etapas posteriores de la vida. Este hecho se debe a los siguientes factores:

 

Alta relación superficie/volumen: Esta relación depende del tamaño del recién nacido y de su forma. Mientras más pequeño sea el recién nacido, más alta es esta relación y mayor es la superficie expuesta al ambiente externo por la cual se pierde calor. Además, el prematuro tiene forma más plana a menor peso de nacimiento, lo que también influye a que esta relación sea alta.

Menor aislamiento cutáneo: La piel y el tejido subcutáneo son también más escasos en el recién nacido, lo que es más notorio a mayor prematurez y bajo peso. Los niños de muy bajo peso (menor a 1500g) tienen además piel muy delgada que facilita las perdidas por evaporación.

Control vasomotor: El organismo se aísla del frío externo por medio de la vasoconstricción cutánea. Este mecanismo está bien desarrollado en los recién nacidos a los pocos días de vida. En el caso de los prematuros este mecanismo no es tan efectivo; es más inmaduro a mayor prematurez.

Postura corporal: La postura es un mecanismo de defensa frente al frío. Es la tendencia a "acurrucarse" que tienen todos los mamíferos de manera de disminuir la exposición de superficie corporal al medio ambiente. El recién nacido normalmente no puede cambiar su posición en flexión de las 4 extremidades. El prematuro tiene una posición con todos sus miembros extendidos y después de las 4 semanas con sus extremidades inferiores en flexión. De tal manera que éste es también una factor que limita sus defensas frente a ambientes fríos.

 

 

La producción de calor en el recién nacido


Existe producción de calor como resultado del metabolismo basal, la actividad, y la llamada acción dinámica específica de los alimentos. Esta es la llamada termogénesis no termorreguladora. Cuando las pérdidas de calor superan esta forma de producción, el organismo responde con mecanismos que disminuyen las pérdidas (postura y vasoconstricción) y con una forma de producción de calor que es específica a los ambientes fríos. Esta es la termogénesis termorreguladora. En las etapas posteriores al período neonatal está dada fundamentalmente por la actividad muscular en forma de escalofríos. El recién nacido tiene una forma especial y muy eficiente de producir calor: el metabolismo de la llamada grasa parda. La grasa parda es un tejido graso especial muy vascularizado, de rica inervación simpática, con alta capacidad para producir calor a través de reacciones químicas exotérmicas. La grasa parda se encuentra distribuida principalmente en la región interescapular, alrededor de los vasos y músculos del cuello, en la axila, en el mediastino entre el esófago y la traquea, y alrededor de los riñones. La capacidad termogénica del recién nacido es baja en las primeras horas de vida. La respuesta metabólica al frío mejora con el curso de las horas y días, llegando en el recién nacido de término a cifras semejantes a las del adulto. En el prematuro la respuesta termogénica es menor.

 

La termogénesis termorreguladora está influida por diversos factores. Debe existir una buena función tiroidea. En el hipotiroidismo congénito hay dificultad para regular la temperatura. La asfixia, los bloqueadores beta-adrenérgicos, el diazepan, y algunos anestésicos, disminuyen la respuesta metabólica al frío.

 

En conclusión, la fragilidad térmica del recién nacido se debe principalmente a sus mayores pérdidas de calor, y en menor grado a las limitaciones en la producción del mismo, especialmente en las primeras horas de vida. De ahí que las primeras horas de vida traigan especial riesgo de enfriamiento para el recién nacido. Todos estos factores aumentan en el prematuro proporcionalmente al grado de su bajo peso y a la prematurez.


Así como el recién nacido tiene facilidad para enfriarse en ambientes fríos, también tiene mayor facilidad para absorber calor en ambientes cálidos. El principal mecanismo de defensa en estos casos es la sudoración, la cual está limitada en el recién nacido a término y especialmente en el prematuro por inmadurez de las glándulas sudoríparas.

 

 

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