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"Lo verdadero es demasiado sencillo, pero siempre se llega a ello por lo más complicado." George Sand (seudónimo de Aurore Dupin) (1804-1876); novelista francesa
Los átomos consisten de tres partículas elementales: los protones (carga positiva), los neutrones (sin carga) y los electrones (carga negativa).
El núcleo de un átomo está formado por protones y neutrones, mientras que los electrones se ubican alrededor del núcleo. Las propiedades de los átomos dependen del número de estas partículas. Para clasificar los elementos, las propiedades más comúnmente utilizadas son el número atómico y el peso atómico. El número atómico es el número de protones en el núcleo. El peso atómico es la suma del número de protones y de neutrones. Los átomos que tienen el mismo número atómico y diferentes pesos atómicos son llamados isótopos.
Una tercera propiedad del núcleo es su spin, denotado por la letra I. Existe un número limitado de valores de I que se pueden encontrar en la naturaleza. Es decir, I es un valor cuantizado a ciertos valores discretos. Dichos valores dependen del número atómico y del peso atómico de cada núcleo. Existen tres grupos de valores para I:
El núcleo de ¹H (llamado protón) es una elección natural para utilizar las técnicas de resonancia magnética en el cuerpo humano, ya que tiene un spin igual a 1/2 y es el isótopo de hidrógeno más abundante, contenido en el agua y las grasas de nuestro organismo.
La orientación del vector del spin nuclear y el cómo cambia debido a las manipulaciones externas determinan la base microscópica de las señales de resonancia magnética.
Consideremos un volumen arbitrario de tejido, conteniendo protones, ubicado fuera de un campo magnético. Cada protón tiene un vector spin de igual magnitud. Sin embargo, los vectores spin de todos los protones dentro del tejido se encuentran orientados al azar en todas las direcciones. Si se realiza la suma de todos los vectores, la resultante sería cero. Es decir, en el tejido no existe magnetización neta. Matemáticamente, M=0.
Si ahora se coloca el tejido en un campo magnético B0, la interacción de éste con los núcleos móviles con carga positiva hará que cada protón empiece a rotar con un movimiento de precesión. Los protones se inclinarán suavemente respecto de la línea de acción de B0, pero el eje de rotación será paralelo a B0 (observar la próxima figura). La frecuencia de precesión (w0) está dada por la ecuación de Larmor:
donde w0 es la frecuencia de Larmor en MHz, B0 es la magnitud del campo magnético que actúa sobre el protón en Tesla (T), y g se denomina "relación giromagnética" (para el ¹H toma el valor de 2.675x108 S-1T-1).
Si ahora se realiza la suma vectorial sobre todos los átomos del tejido (con la presencia del campo magnético B0) los resultados serán diferentes que para el caso anterior (fuera del campo magnético).
Hasta aquí se ha visto la explicación que brinda la física clásica sobre la interacción de los núcleos atómicos con los campos magnéticos externos. A través de la sección Bases Físicas (2) se podrá comprender como se manipula el vector magnetización neta (M) para generar señales eléctricas que den una idea de la naturaleza química de una muestra o tejido.
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