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Intentando desarrollar otras técnicas se empezaron a utilizar los ultrasonidos con bases similares a las del radar y con equipos semejantes a los utilizados en la industria para detectar fallos en los materiales.
Actualmente, el uso de ultrasonidos en la medicina ha encontrado un lugar sólido entre la variedad de métodos para obtener imágenes del cuerpo. Las razones para esta popularidad son muchas, pero quizás derivan de la simplicidad y la seguridad en su uso.
Los ultrasonidos se definen como ondas acústicas con frecuencias por encima de aquellas que pueden ser detectadas por el oído humano, desde aproximadamente 20 KHz hasta varios cientos de megahertz. En contraste con las ondas electromagnéticas, estas vibraciones necesitan de un medio físico para su propagación.
Los instrumentos médicos utilizan sólo una porción del espectro de ultrasonidos, entre 1 MHz y 10 MHz, debido a las necesidades combinadas de buena resolución (longitudes de onda pequeñas) y buena penetración en los tejidos (frecuencias no demasiado altas).
El campo de los ultrasonidos es muy amplio, habiendo varias técnicas. El campo más conocido hoy en día es el obstétrico, para el control del feto intraútero. Esto permite comprobar el estado fetal en cuanto a su crecimiento y a su morfología, permitiendo asimismo el estudio de los perímetros pélvicos para conocer la viabilidad del parto normal; un caso especial y muy comentado, pero de poca importancia clínica, es el diagnóstico del sexo del futuro recién nacido.
Además de ésto, los ultrasonidos son utilizados en las siguientes áreas:
En la sección equipos de ultrasonidos se describen estos ítems en detalle.
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